lunes, 12 de octubre de 2015

El Cine Clásico español o cómo ser grandes actores en tiempos difíciles.


La página "Cine" de este blog se irá completando a partir de ahora, con nombres de grandes actores y actrices del cine clásico español, porque nuestro cine ha tenido también una gran época dorada y los años 40, 50 y 60 fueron fructíferos en obras maestras inolvidables, como "Los jueves, milagro", "Bienvenido,
Los jueves, milagro. 1957. Luis García Berlanga
Míster Marshall", "El pobre García", "Muerte de un ciclista", "El pisito", "Mi tío Jacinto", "Novio a la vista", y un largo etcétera.

Gracias a que los actores y directores españoles se empeñaron y pusieron su profesionalidad y maestría al servicio del oficio de filmar películas en un tiempo en que en nuestro país la vida era difícil, hay un abanico filmográfico muy extenso y para todos los gustos, desde el más costumbrista y familiar hasta el cine del absurdo que experimentaron algunos con más o menos suerte en su momento y que dio lugar a películas que hoy se consideran obras maestras.

Son muchos, muchísimos, los que han grabado sus nombres con mayúsculas en los repartos, ya fuesen protagonistas o secundarios. Tenemos la inmensa suerte de contar con sagas familiares de actores y directores -Caba Alba, Merlo, Muñoz Sampedro, Isbert, Ozores, Vico-, que son apellidos reconocidos por quienes amamos tanto el cine como el teatro español. Durante mucho tiempo no les hemos dado la importancia que se merecen ni hemos sabido reconocer su maestría, pero, en algunos casos, son tan grandes como lo puedan haber sido los afamados actores extranjeros -sobre todo, americanos-, a quienes hemos tenido siempre en un pedestal. Mujeres como Guadalupe Muñoz Sampedro, Laly Soldevila, Lola Lemos; hombres como José Orjas, Alberto Romea, Rafael Alonso, son una pequeña muestra del impresionante e importantísimo plantel de actores españoles de una época en la que el blanco y negro llenaba las pantallas de los cines y las tablas del teatro eran pisadas por actores gigantes. Ahora también tenemos grandes actores, actrices y directores, pero voy a permitirme viajar a otro tiempo y darme así el gustazo de recordar.



sábado, 18 de julio de 2015

Antonio José López Serrano: "Los caballeros de Valeolit. Primera parte: Los hijos de Pelayo".

        Un día -pongamos un 23 de abril de 2015-, un amigo te regala un libro que se titula "Los caballeros de Valeolit. Primera parte: Los hijos de Pelayo" y tú lo agradeces encantada, primero, porque te lo regala él y, segundo, porque qué mejor que te regalen un libro en la fecha en que se celebra El Día del Libro. Y tú le dices que lo leerás. Y tu amigo te dice que su autor es un compañero de profesión y que, además, ha tenido la deferencia de dedicártelo. Y lo abres, y lees la dedicatoria. Y te gusta. Y luego, lees la solapa, para enterarte un poco de quién es. Ves su foto, a todo color, en un lugar que conoces y reconoces, Las Médulas (León). Y lees: "Antonio J. López Serrano nació en Valencia en 1968 y vive en Valladolid desde 1979, donde ha desarrollado casi toda su vida personal y profesional...". Y aún te entran más ganas de comenzar a leer.
        Y, esa misma noche, das comienzo a la lectura de "Los caballeros...", y descubres que te atrapa. De la mano del escritor reconoces tu propia Historia porque los lugares donde tiene lugar esta impresionante historia -Carrión de los Condes, León, Valladolid, Toledo-, te son cercanos y bien conocidos, tanto como los nombres de los personajes históricos que aparecen: el rey Fernando I, sus hijos -Sancho, Alfonso, Urraca, Elvira, García-, Rodrígo Díaz de Vivar, el conde Ansúrez, el conde de Carrión...
        Sin embargo, y aún cuando estos personajes aparecen por toda la novela y con gran presencia, los protagonistas no son reales o, al menos, no que sepamos. Quienes mandan en la novela son Nuño y Fernando, dos adolescentes, hijos de un sencillo herrero y nietos de un antiguo servidor real como soldado, ajenos a la nobleza y siervos de ella, que encarnan todos los buenos valores que desearíamos ver en cualquier persona y reconocer en nosotros mismos: la honestidad, la bondad, la fidelidad, el honor, el valor y el sentido de la responsabilidad. 
        Ellos son el hilo conductor que nos lleva de viaje a través de tiempos y espacios del siglo XI, pero que parecen de ahora mismo. Se mueven por tierras de cristianos, musulmanes y judíos, se pasean por mercados que aún hoy, después de diez siglos, se siguen celebrando en las mismas plazas y calles; luchan por defender a aquél a quien sirven y para subir puestos en el estamento feudal, consiguiendo ser nombrados caballeros por su lealtad a sus señores, sobre todo, a su rey.
        Y cuando finalizas la lectura del libro, lo haces con la sensación de haber aprendido, de haber disfrutado y de haber entrado de lleno en la época que Antonio José López Serrano ha construido sobre papel. Sus citas históricas son precisas y están tan finamente cosidas como trasfondo de la narración, que da gusto leerle. Y eso es lo más importante para ti, que ha sido un verdadero placer leerle. Y quieres más y sabes que el libro es el primero de una trilogía. Y decides que el segundo y el tercero, van a ser tus futuras lecturas en cuanto hayan visto la luz. 
        Y al cabo de un par de meses, te enteras, también por tu amigo, de que a Antonio José López Serrano le han otorgado el Premio "Miguel Delibes" de narrativa por su novela "Los caballeros de Valeolit". Y piensas: pues sí, premio merecido. Y lo que te sale es dedicarle una entrada en tu blog personal, que, aunque no goza de muchas visitas, las que tiene, son buenas y se agradecen. Y lo que harás a continuación será esperar a que "Lealtad y promesa" y "El testamento de la reina Sancha", estén listos para llevar y enterarte así de la historia completa de "Los caballeros de Valeolit".


PD.:  Gracias, Javi.                                                                               rmbprr, julio de 2015


@topitocava
https://topitocava.wordpress.com/
Entrega del Premio Miguel Delibes de Narrativa 2015: https://topitocava.wordpress.com/2015/06/20/entrega-del-premio-miguel-delibes-de-narrativa-2015/

miércoles, 8 de julio de 2015

Dicen...



Dicen que La Menina, cansada de estar eternamente atrapada en el cuadro más bello del mundo,
de vez en cuando sale a vivir las calles de Madrid, 
cuando ya todos duermen en El Prado.
Y dicen que Velázquez lo hace también, 
y que ambos se citan en lugar secreto,
y que la cruz roja que él lleva cosida a sus ropas, es señal de amor, 
hecha con la tela del traje que ella usa en sus escapadas.
Dicen...